jueves, 22 de diciembre de 2016

“La cultura de García Rovira, sin plan, sin plata y sin dolientes”

Por Rubén Darío Rodríguez López (*)

 

La provincia de García Rovira se ha caracterizado principalmente por su riqueza natural, su agricultura de economía campesina y su cultura tradicional. Municipios como Capitanejo con su riqueza gastronómica y paisajística, San José de Miranda con su historia, su música y tradición religiosa, Concepción y Cerrito con la cultura lanar y agrícola y de manera general las celebraciones particulares de cada municipio, sus concursos folclóricos y claro por esta época; las novenas de aguinaldos, los matachines, las fiestas y carnavales, especialmente en el municipio de Málaga.

"Todo pueblo que olvide su historia y su cultura, está condenado a desaparecer", dice la filosofía tradicional y la transcribo en esta columna, porque, aunque quisieran hacernos ver que la provincia dependería solamente del desarrollo agropecuario, pienso que el rescate de la cultura, la historia y las tradiciones pueden darnos un desarrollo mucho más sostenible y socio-económico que el mismo desarrollo rural; claro, ligados a todo un plan de desarrollo eco y agro turístico regional.

Pero parece que la cultura no es prioridad en la provincia, al menos así lo reflejan los planes de Desarrollo Municipales y los infames presupuestos que le designan los Municipios y peor aún los Departamentos. 

Para que la cultura, la historia, la gastronomía y las tradiciones sean el eje de desarrollo social y económico de una región, basta con empezar por darle la importancia que se merecen, esto es, rescatar su valor social y convertirlo en un negocio. Pero, ¿cómo es posible esto? Es imperioso y necesario estructurar un buen Plan Cultural, ya sea por municipio o mejor aún, un plan regional.  Ese plan debe contener cuáles de nuestras tradiciones deben ser consideradas o catalogadas bienes inmateriales o patrimonios históricos de la región, al menos por la entidad territorial municipal o departamental y por qué no, finalmente por las Naciones Unidas. 

Es increíble, para mencionar solo un ejemplo: el CARNAVAL DE ORIENTE COLOMBIANO, que se consideró en su momento el primero y único de la región Centro-Oriente, (antes solo existía el de Barranquilla y algunos municipios de la Costa) y denominado así desde que tengo uso de razón,  hoy haya sido plagiado, o en otras palabras, usurpado por una fundación y puesto en venta año tras año a la Alcaldía de Bucaramanga, sin cambiarle ni siquiera su nombre original y nadie diga nada. Este carnaval debió hace muchos años ser catalogado Patrimonio Cultural de Málaga y patentado de alguna manera; el hecho que sus carrozas y sus comparsas sean trabajadas por artesanos y artistas malagueños o "garcíarovirenses", lo hacen meritorio de llevar tal nombre. Además, todos los nacidos en esta región conocemos del valor cultural que tiene este evento al ser considerado el que mayor número de personas convoca en el transcurso de las festividades del puente de Reyes en Málaga. Podrán decirme que el evento en Bucaramanga lleva representación de todos los municipios de la provincia, pero no lleva el valor artístico y cultural de la región como se concibió inicialmente.

Ahora, ¿qué ha pasado con los concursos folclóricos en la región? Hace muchos años no hay en la provincia un concurso o festival musical que convoque artistas Nacionales o internacionales como sucedía en otra época. Muchos recordamos el festival folclórico "Luis María Carvajal" de Málaga con la presencia de grupos musicales de la talla del festival del "Mono Núñez" donde su premiación y su convocatoria hacían de este un verdadero concurso musical para el deleite de la región. Muchos a quienes he preguntado y que hoy organizan estos eventos, aducen que no les asignan presupuesto, que no convocan a gente de afuera porque se llevan los premios, etc. Si seguimos pensando así, mejor no hagamos nada. 

La cultura y tradición no pueden seguir siendo concebidas como la realización de unas fiestas de pueblo, donde prima la celebración de verbenas populares (que se consumen hasta el 150% de los presupuestos designados para el sector cultural) y la programación hecha a medida de dos o tres familias que viven de igual número de negocios particulares a sacrificio del verdadero valor que se le debe dar a un evento cultural donde se busque el rescate, el renombre o reconocimiento y por qué no, la explotación comercial (en términos de turismo) de las fortalezas culturales, históricas y tradicionales de nuestros pueblos y nuestra región.

En lo poco que he leído sobre nuestra historia y cultura regional, no he encontrado que las corridas de toros o la música norteña sean tradiciones autóctonas o lleven un alto grado de impacto social sobre la cultura regional, estas son tradiciones extranjeras, importadas y costosas que nos desligan de nuestras verdaderas tradiciones. Pero sí he encontrado el arraigo por la música del tiple, la guitarra, el requinto y la copla.

¿Qué pasó con los Hermanos Torres, los Hermanos Manrique (chirolilos), el grupo Tradición Musical conformado por el Prof. Hildefonso Pinto, Fabián Acevedo, Martha Ligia Herrera, Don Antonio Caicedo (Cajiro) y sus hijos Javier y Gloria Amparo, que alguna vez ganaron el festival del mono Núñez en Ginebra (Valle), quién está rescatando la música de la flauta traviesa de Don Eloy Correa de San José de Miranda, reconocida Nacionalmente gracias al gran Artista y experto en folklor, el profesor Guillermo Laguna, profesional que le brindó a la región los mejores momentos de la cultura que se reconocieron en el país y en otros países y que a mi manera de ver fue y ha sido la mejor época de la cultura rovirense? ¿Dónde ha quedado el legado de éstos músicos?, ¿Se está forjando alguna generación de niños y jóvenes para recuperar estos grandes logros de la música regional?

Las casas de la Cultura, que ya son muy pocas en la provincia de García Rovira, son hoy un saludo a la bandera. En los municipios que existen escasamente le garantizan un Director, que lo confunden con el director de la banda de músicos, que no es lo mismo y que no tienen la capacidad de sacar productos de exportación como los enunciados, siempre con el mismo argumento de que nunca le asignan un presupuesto digno para la gran labor que puede hacer y sobre todo, el cambio de vida que puede generar en los niños y jóvenes de hoy que se hunden en la tecnología, el alcoholismo, la sexualidad abierta y la drogadicción.

La cultura, las tradiciones, la historia, los paisajes, así como la arquitectura de los pueblos, son hoy un verdadero patrimonio (negocio) que puede generar perfectamente el empleo formal, el desarrollo urbano y la riqueza económica de una comunidad, siempre y cuando se les dé esa visión de negocio y no una visión de gasto público, sin ningún costo-beneficio social y se sigan concibiendo como negocio particular o familiar, como lo son actualmente nuestras ferias y fiestas en la provincia de García Rovira.

 (*) ZOOTENCISTA. ESP.ALTA GERENCIA UIS